lunes, 22 de agosto de 2016

Crítica ‘Star Trek: Más allá’ (acción, 2016) | Los trekkies se pasan a la acción

Puntuación: ***
Visual: ****
Narrativa: ***


Corría el año 1979 cuando Robert Wise y debido al éxito en taquilla de Star Wars, llevaba a pantalla grande la adaptación de una serie televisiva llamada Star Trek. El resultado fue una genial película que produjo un descenso paulatino en calidad hasta la llegada de J.J. Abrams en el año 2009, donde por primera vez tras la película original, la franquicia dejaba de ser un producto minoritario de serie B y se atrevía a mirar de tú a tú a la franquicia Star Wars en esa lucha de gran producción galáctica. Ahora y tras dos capítulos, Abrams deja la dirección y se mantiene en la producción.

La pregunta directa sería ¿es mejor está nueva película qué las anteriores? La respuesta correcta sería: ni sí, ni no, simplemente diferente.

Esta tercera entrega viene a ser más o menos lo que cabe esperar de esta nueva versión de la franquicia apadrinada por J.J. Abrams. Y a su vez, vendría a ser más o menos lo que cabe esperar de un serial episódico como lo fue Star Trek en su momento aunque eso sí, cambia la épica por la acción.
Tras ver el film queda la sensación de si como J.J. Abrams no se hubiese fiado 100% de las manos del nuevo director y por tanto, hubiese decidido dejar en su ausencia realizadora de este tercer episodio, una historia autoconclusiva que no afecte en nada a la trama y al universo principal de su criatura. 'Más allá' es un film de acción que se agradece y se disfruta, pero, lo hace como si fuese un capítulo suelto de una temporada televisiva, suelto de principio a fin y en él qué no ha pasado nada que afecte realmente a la trama principal.
En ese sentido no es una película que haga afición. Reincide en lo ya visto con gracia y mucha espectacularidad pero, parafraseando a su título, no va más allá de lo habitual y siquiera amaga con sorprender. 
Pero como decimos, no dejemos que esta circunstancia nos estropee un película que bien vale el precio de una entrada y unas palomitas, y que sirve perfectamente para lo que sirve y tiene que servir. 

Aquí hay muchas más secuencias de acción frenéticas, muchos más momentos de agilidad visual y poco reposo de planos, con diálogos algo vacuos en formato de humor que se entregan al ingenio de Pegg. Abrams tampoco es que sea un director de pausa y meditación, pero pausa mucho más las secuencias, espacia algo más los cortes e incide más en la narrativa.

La historia de esta tercera cinta, por supuesto, también es distinta. Aquí es muy atractiva la idea inicial de plantear, al igual que se hizo originariamente con las primeras películas, que la tripulación se dedique a viajar a otros planetas a través del espacio. Lo que parece un modo de investigación y descubrimiento se convierte en un curioso acercamiento a lo desconocido. Así, el carácter de aventura esta más enfatizado y la serie de asocia más a un producto comercial habitual, no olvidemos que cuando uno iba a ver Star Wars sabía perfectamente ante que se encontraba, un producto casi familiar, de acción, y de héroes y villanos. En cambio, Star Trek siempre deambuló por un lado más científico, pausado y con más lectura moral, algo que lo alejó siempre de las grandes taquillas. Esta vez, la cinta se afilia de manera directa al espectáculo, a la acción y a un corte para todos los públicos.


Lo malo es que aunque la división del equipo principal en un planeta lejano comienza bien, formando varias subtramas paralelas a la central, hay pocos personajes que terminen llenando la película con garra. Uno de ellos es otra vez Spock, al que Zachary Quinto ha sabido tomar la medida y lo hace junto a su acompañante en buena parte del metraje, el doctor Leonard McCoy al que interpreta Karl Urban. En el caso de Pegg y la joven Sofia Boutella también funcionan juntos en sus primeras apariciones. Esta última por cierto, se convierte en un hallazgo sorprendente para el futuro: un gran perfil femenino al que da vida la citada Sofia Boutella y que responde al nombre de Jaylah. Lo de Idris Elba como Krall, es ya otro cantar que preferimos descubráis vosotros mismos.

El guion firmado por Simon Pegg y Doug Jung apuesta un poco por la vuelta a las raíces de la saga, lo cual tiene varios puntos positivos, ya que mezcla de forma solvente aventura, ciencia-ficción y humor -genial el dúo Karl Urban y Zachary Quinto-. Y quizás esto sea el gran sacrificio que realiza ‘Star Trek: Más allá’ para los grandes fan y seguidores de la franquicia.


Con todo, la buena química entre los integrantes del reparto hace que el film sea de agrado general hasta para el trekkie más acérrimo.

De este modo podemos decir que la saga sigue en plena forma. Está de celebración este 2016, pues se cumplen 50 años de su creación por parte de Gene Roddenberry. Desde entonces su universo ha dado pie seis series de televisión -la séptima llegará en 2017 a Netflix- y trece películas contando la que hoy analizamos.

En definitiva, ‘Star Trek: Más allá’ es una película que tiene claro lo que busca y resulta muy efectiva en todas las virtudes que lleva asociada a ello, pero a cambio todo sucede quizá con una velocidad de más. El bagaje es claramente positivo, pero, no deja de tener una sensación de producto menor respecto a sus dos anteriores entregas. Es como si Star Trek: Más Allá fuese un spin off menor en vez de un capítulo principal de la franquicia. Eso sí, está película tiene muy claro cuál es su vocación y lo hace de una manera magistral. Sin duda uno de los blockbuster o películas de entretenimiento mejor conseguidas de lo que va de año.

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