lunes, 6 de junio de 2016

35 aniversario de En Busca del Arca Perdida | Análisis crítico en 7 fotogramas | Cómo aprender cine | Lección 17

Puntuación: *****
Visual: *****
Narrativa: *****


35 años han pasado desde el estreno de la mejor película de aventuras de todos los tiempos. 35 años lleva con nosotros el Doctor Jones y 35 millones de cosas se han contado ya sobre este icónico, único y fundacional producto de la factoría Spielberg-Lucas-Kasdan-Williams-Ford. Ahora, en su trigésimo quinto aniversario, Cinematte quiere rendir un pequeño homenaje en forma de 7 fotogramas.


Un fotograma por lustro para hacer un total de 7 imágenes que deben resumir el corazón de un trabajo que cambió la forma de hacer el cine, al menos el de aventuras; que dejó claro que Spielberg es el gran niño prodigio de los 80; que George Lucas de forma controlada podía llevar a cabo obras totalmente geniales y que tanto John Williams como Lawrence Kasdan, son totalmente fundamentales para el resultado 5 estrellas de la obra. Y por supuesto, que Harrison Ford es el actor clave del cine de los 80.

George Lucas y Steven Spielberg querían homenajear los clásicos seriales de aventuras de los años 50, un género totalmente comercial que se diversificaba en diferentes ambientes ya fuesen selváticos, sobre el desierto, aereos, marinos o incluso glaciales. Para ello decidieron crear una historia capaz de ubicarse al mismo tiempo sobre el mar, el desierto, el aire, el hielo, el bosque o la jungla. En busca del Arca Pérdida recoge en sí mismo todos los subgéneros de la aventura para de este modo crear la aventura total y fundar así un modelo que servirá de base desde aquel momento para todas las producciones posteriores ya sean en cine, en televisión, en cómic, literatura o incluso videojuego como demuestran los famosos Tomb Raider o Uncharted, este último con una cuarta parte que bebe total y directamente de la fuente creativa de la película analizada hoy.

Ahora y como ya se ha dicho y analizado todo sobre ella, queremos únicamente como ya hemos dicho, recoger 7 fotogramas claves que simbolicen y resuman algunas de las claves de porqué estamos ante una de las grandes obras maestras del cine de todo los tiempos.

El 7° Fotograma



Tanto la planificación como la iluminación de En busca del Arca Perdida es tan variada como lo son sus diferentes ubicaciones espaciales. Largos planos (en duración) realizados con la ayuda de travellings y grúas combinados, como el de la presentación de Marion en la taberna de Nepal,
cambios de perspectiva causados por los movimientos de los personajes (como el repetido en sucesivas ocasiones de aproximación del héroe a la cámara hasta quedarse en primer plano), se combinan con rápidas tomas que representan una acción, filmadas en plano detalle. 



En un plano secuencia como el de la cámara panoramiza suavemente, ayudada por el desplazamiento de los personajes, mostrando las acciones simultáneas de la conversación de Indiana y Sallah, al sabio descifrando el medallón, y el movimiento de los dátiles que nosotros sabemos que están envenenados pero ellos no, creando el suspense. No hay un único estilo de planificación, sino que están todos combinados, según lo que conviene a la acción.


Cada secuencia de la película sugiere una ambientación, una iluminación escénica distinta, y aquí es donde destaca el extraordinario trabajo del equipo de Douglas Slocombe, sexto hombre clave de En Busca del Arca Perdida y no nombrado hasta ahora. La sobreexposición en el desierto sugiere la sensación de calor, la selva está representada con sombras, claroscuros y efectos de niebla, en la taberna del Nepal la iluminación cambia desde la fuente única inicial, el fuego vacilante en el centro de la estancia, hasta que al final de la escena el incendio generalizado hace que la luz provenga de todos lados.



Uno de los efectos más destacables y es el de las sombras sobre la pared, una idea del propio Spielberg improvisada durante el rodaje. La luz sirve también para caracterizar a los personajes, y las sombras se utilizan para estilizar los rasgos de Jones y representarlo como mito, para mostrar el misterioso objeto sagrado o para la aparición del siniestro Toht, al que se ilumina desde abajo repetidamente.



El momento en el que el héroe aparece más cercano al mal, cuando es tentado por el ángel caído Belloq en el bar, después de la supuesta muerte de Marion, su rostro aparece totalmente en la sombra en un característico plano conjunto que se prolonga sin cortes mientras el arqueólogo competidor habla. En la secuencia del rapto de la protagonista, en el zoco de El Cairo, se contrapone en montaje alternado el paseo despreocupado de Indiana y su chica por un lugar público fuertemente iluminado por la luz solar, con la acción de los nazis y sus sicarios, que siguen a distancia y conspiran desde las tinieblas de las callejas, refugio del mal.


También la presentación inicial del Dr. Jones está realizada de manera que conocemos primero las acciones que su rostro. Es su forma de comportarse lo que lo define, hasta que en un plano en el que el héroe se aproxima a cámara, se desplaza también de la sombra a la luz, lo que nos permite verlo por primera vez.
Planos con amplia profundidad de campo permiten mostrar acciones simultáneas, como en la muerte de Marion al explotar el camión, donde en el borde izquierdo de la imagen podemos observar la desolación de Jones, responsable de la tragedia.



La espectacular escenografía que comentaremos en el siguiente epígrafe y la ubicación de los personajes es utilizada constantemente para reflejar mediante picados y contrapicados la relación de fuerzas entre los diferentes actores. Es el caso de las distintas confrontaciones entre Jones y su oponente, Belloq. La caída en el suelo a la salida del templo precolombino lo sitúa por debajo del francés, así como cuando es descubierto dentro de la cámara de las serpientes, en la que está obligado a mirar hacia arriba, donde lo observa, en una situación de clara superioridad, Belloq. La situación se convierte en opuesta cuando Indiana amenaza con destruir el Arca con un bazooka desde lo alto de un peñasco, aunque dura poco tiempo, al ser convencido por los argumentos de su competidor.
La escena, después de que Jones pierda finalmente el arca en beneficio de los servicios secretos norteamericanos, se convierte en un descenso a la normalidad, a la cotidianeidad, gracias a esas impresionantes escaleras metafóricas por las que camina acompañado de Marion. El tiempo mágico de las aventuras ha finalizado, y es hora de volver y enfrentarse con la cruda y aburrida realidad.


Cinefilia


Finalizamos, haciendo referencia a la gran cantidad de eso, referencias, que posee En Busca del Arca Perdida, un completo homenaje y legado de amor al cine clásico que sus autores quieren mostrar sin ningún tipo de complejo o tapujo. La película pretende recuperar el ambiente, el ritmo y el estilo de los viejos seriales cinematográficos, de los cómics de aventuras y de los “pulp magazines” (novelas populares) de los años 30. Así, Jones calca su aspecto del de Charlton Heston en El secreto de los Incas (The Secret of the Incas, Jerry Hopper, 1954), aunque hay también quien dice que su característico sombrero procede del de Humphrey Bogart en El tesoro de Sierra Madre (The Treasure of the Sierra Madre, J. Houston, 1948). La personalidad dual profesor de Universidad/aventurero es una característica común al repertorio clásico de héroes de la literatura, el cómic y el cine, que va desde Superman o Batman a El Zorro, pero cambiando la espada de éste último por el látigo. También podemos decir que estamos ante “un film a lo James Bond sin tecnología”. Dirigir un episodio del agente 007, concebido como un cómic para adultos, era uno de los deseos de Spielberg, y la relación de Indiana Jones con el personaje creado por Ian Fleming se concretó con la incorporación de Connery a la serie.


La comentada identificación entre el logotipo de la Paramount y la montaña del Perú que sirve de marco a la primera secuencia, está extraída de Tú, Kimi y yo (The Geisha Boy, Frank Tashlin, 1958), protagonizada por Jerry Lewis. En el film hay un homenaje al especialista Yakima Canutt, el especialista americano por antonomasia, colaborador de Ford en La diligencia (Stagecoach, 1939) cuando Indiana pasa por debajo del camión gracias a su látigo. También el plano final, cuando el arca es guardada en un inmenso almacén del gobierno norteamericano, remite al destino del trineo “Rosebud”, en Ciudadano Kane (Citizen Kane, Orson Welles, 1941).
Por todas estas referencias y muchas otras, se puede considerar sin duda una película cinefílica, basada en la autorreferencialidad, por otra parte tan habitual en el Séptimo Arte y que ella misma ha sufrido o disfrutado, en infinidad de obras posteriores.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada