jueves, 28 de enero de 2016

Crítica de 'Creed. La leyenda de Rocky' (drama acción, 2016) | Michael B. Jordan y Sylvester Stallone

Puntuación: 7


Antes de comenzar esta reseña crítica me gustaría dejar clara una cosa. 'Creed. La leyenda de Rocky' es un buen film, es seguro el mejor film de la saga (si podemos considerarlo como continuación de la misma en vez de spin off) tras la original y a la misma altura que aquel Rocky Balboa de 2006 pero, si esta película no tuviese entre sus filas al personaje de Rocky y a su homónimo de carne y hueso Sylvester Stallone, el resultado, el éxito y la calidad del mismo no tendría nada que ver con lo que es.

Con esto lo único que queremos dejar patente es la importancia que tiene en el mismo el actor Sylvester Stallone y sobre todo, la importancia que tiene Sly en el planeta cine aunque muchos críticos y público nos hayan querido vender durante años que personajes como el actor de Rambo o su amigo congénere Arnold Schwarzenegger, han sido mero anécdota y elementos de segundo nivel en la historia reciente del 7° arte. Y como demuestra esta nueva película, no es así. Stallone y sus contemporáneos de género, son leyendas del cine en todos los sentidos y unos actores irrepetibles que quizás apostaron por una forma distinta de crear a sus personajes de ficción. El culto al cuerpo y el abandono de la mente es un absurdo, pero lo contrario también y estos, demostraron que eran los mejores en una de las facetas y no tan malos en la otra.
Ahora ya, vayamos al ¿último combate?

'Rocky Balboa' (id, Sylvester Stallone, 2006), servía de perfecto cierre de una franquicia que en su anterior entrega había tocado fondo y que parecía no podía ofrecer ninguna novedad más, ya por el abuso que de ella se había hecho durante los ochenta, ya por los sesenta años que su protagonista contaba en el año de estreno del filme. Debido a ambos motivos, el anuncio de Creed, no parecía entusiasmar a nadie y se postulaba como un recurso fácil más de un Hollywood agotado de ideas para llenar arcas gracias a mitos del pasado. Sorprendentemente, el resultado ha sido muchísimo mejor de lo que esperaba.
Contando con Stallone de nuevo en la piel de un septuagenario Rocky Balboa que tiene la oportunidad de volver al ring de mano de Adonis Creed, el hijo ilegítimo del mítico Apollo Creed que moría al comienzo de 'Rocky IV' (id, Sylvester Stallone, 1985), la primera duda que postulaba 'Creed. La leyenda de Rocky'('Creed', Ryan Coogler, 2015) era si Michael B. Jordan iba a estar a la altura de las circunstancias y lograría recoger con autoridad el testigo de un personaje que es uno de los iconos más reconocibles del cine de los últimos cuarenta años. Arropada de nuevo en la sorpresa, hay que aplaudir la convicción con la que el actor de color ha llevado a cabo su trabajo.
Con una presencia física imponente, Jordan se aleja de la imagen de paleto con sed de gloria que encarnaba Stallone en la primera entrega de la saga para, transmitiendo esa misma necesidad de calzarse los guantes y darlo todo en el ring, hacerlo desde un personaje que ha recibido una buena educación, que tiene un puesto de trabajo de buen estatus social y que lo deja todo por la poderosa llamada genética de la sangre.


Pero lo mejor, es que Stallone vuelve a encontrase en la piel de Balboa como pez en el agua dejando claro que es su personaje mejor conseguido (ya, yo también amo a Rambo) y además, consigue una perfecta sinergia con su alumno a estar unidos por algo más que la mera pasión por una disciplina deportiva, algo que se deja ver a lo largo del filme en no pocos momentos, y que queda reforzado por las palabras que el personaje dedica al veterano boxeador en la calma que sigue a esa tempestad de energía que son los veinte minutos en los que se prolonga el último de los tres combates en los que vemos participar a Adonis Creed.

Pero además del perfecto reparto, hemos de nombrar la realización técnica de los combates y es que, en plena era donde el plano secuencia es un recurso obligado dentro de los films de acción, 'Creed. La leyenda de Rocky' no podía ser menos, y nos deja un combate central en plano secuencia que se convierte por derecho propio en uno de los mejores combates fílmicos de la historia del cine (y hay muchos).

Como ya hemos podido ver en El Despertar de la Fuerza, el film es estructuralmente un espejo de la obra original, encontrándonos así totalmente en casa mientras visionamos la obra pero sintiéndonos un poco carentes de sorpresa. Sobre la música que es otro de los iconos de Rocky, decir que corre a cargo de Ludwig Goransson quien mezcla nuevas sonoridades y un motivo muy reconocible y potente para Creed con las legendarias notas de Bill Conti y que, como siempre pasa en este tipo de cine, emocionan lo suficiente para salir del cine queriendo volver a entrar y queriendo volver a ver una nueva entrega que viendo el éxito de taquilla, seguro que llegará y no muy tarde.

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