viernes, 31 de julio de 2015

Crítica reseña | La Princesa Prometida (1987) desde 2015

Puntuación: 7


Análisis crítica puntuación y reseña. Mi nombre es Iñigo Montoya, tu mataste a mi padre. Prepárate a morir. No podemos negar que esta es una frase ya mítica de la historia del cine y no podemos negar que tanto Cary Elwes, como Mandy Patinkin o Robin Wright, jamás estuvieron tan acertados como en este film (con permiso de sus geniales trabajos televisivos). También es innegable que Rob Reiner fue un director a destacar que siempre supo llevar a buen puerto cada trabajo que se le ofreció. Pero tampoco podemos negar que La Princesa Prometida vista desde 2015 ha perdido mucha fuerza y esta más cerca de la senda del culto que del clásico, y eso, no es lo mejor que le puede pasar.



Obra de Culto de los 80


Ser un film de culto está muy bien, y los 80 tienen decenas de este tipo de producciones. En cambio, ser un clásico es un prestigio muy superior que se lo otorga a films con un valor creativo y personal mucho más elevado. Los 40 y los 50 están plagados de este tipo de clásico ideados por mentes como John Ford, Alfred Hitchcock o Fritz Lang por citar algunos. Viendo ahora La Princesa Prometida te das cuenta que no puede ser tomada o catalogada entre este tipo de grandes clásicos del cine que marcaron y marcan lo que debe ser un film perfecto.
Pero es cierto que el film todavía se deja ver muy bien. Que su tono semicómico que nunca te hace reír pero que jamás aparta la mueca de sonrisa de tu rostro, navega a la perfección junto a la aventura y a la personalidad bocetada de sus personajes principales, los cuales apenas necesitan minutos para entrar directamente en nuestros corazones desde el primer instante. Reiner no necesita más de 5 minutos y tres escenas para delinearnos el amor verdadero de los dos protagonista y el español no necesita más de dos frases para captar nuestra atención y nuestro cariño.
La puesta en escena también es digna de elogiar donde el minimalismo decorativo de los escenarios nos crean una sensación de misterio y ensoñación gracias a unos planos poco ambiciosos y cerrados, pero muy bien estudiados a nivel creativo y artístico. Además los poco efectos especiales de los que presume están bien ejecutados gracias al maquillaje y a la teatralidad de muñecos estilo Jim Henson Factory, los cuales cumplen y no desentonan incluso a día de hoy.

Por todos estos detalles y por sus escasos 90 minutos, La Princesa Prometida es una pequeña joya minimalista que no llega a entrar en el grupo de los grandes clásico del cine, pero que en cambio camina sin problema entre los grandes films de culto que ningún cinéfilo se debe nunca perder. Como desees.

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