miércoles, 15 de abril de 2015

Películas representativas del cine neo-noir


Sed de Mal, el kilómetro cero

Es difícil elegir los mejores films de un género, sobre todo si hay grandes ejemplos de saber hacer y de buen cine. Por eso hoy nuestra selección no se ha basado en mostrar las mejores películas del neo-noir, sino las que mejor nos ayudarán a entender las características del género; no son las mejores, son las que mejor ejemplifican lo rasgos de los que hablaremos. El cine que conocemos como neo-noir es aquel que apareció en los años 60, heredero de las características del cine negro de los 40 y 50, pero con elementos estéticos y temáticos propios. Y aunque algunos críticos no hacen separación entre el nuevo y el viejo, la mayoría de las voces están de acuerdo en distinguir dos géneros considerando neo-noir todo lo que se rodó después de Sed de Mal (Orson Welles, 1958), la película que para muchos es la última del periodo de cine negro clásico.


 



“Olvídalo Jake, es Chinatown”
Chinatown

Chinatown es sin duda uno de los mejores tributos modernos que se han hecho al cine negro y recopila la mayoría de sus rasgos. En este film encontramos una trama criminal, un héroe de moral ambivalente, una bella femme fatale que desorienta al protagonista, y una iluminación de luces y sombras que caracteriza al género negro. 


Si a esto le sumamos cuenta con el que está considerado como uno de los mejores guiones de la historia del cine, con la personalísima dirección de Roman Polanski y con genios y figuras como Jack Nicholson y Faye Dunaway, el resultado no podía ser otro que espectacular.

En L.A. Confidential también encontramos muchos de los rasgos del cine negro y la ciudad de Los Ángeles vuelve a ser la protagonista como en Chinatown. Pero además muestra otra característica de algunas películas del género como es la moral decadente y corrupción del cuerpo de policía.


L.A. Confidential sirvió para corroborar el talento de las dos estrellas australianas Russell Crowe y Guy Pearce y para volver a ver en la pantalla a una Kim Basinger con la que parecía que volviera el glamour del star system.



 “Tienes que hacer una elección en la vida: ser un jugador o un croupier”
 Croupier

Otro de los rasgos del cine negro es la presencia de una moral nihilista en sus argumentos, para mostrarnos que la vida carece de todo tipo de significado o propósito, y todo se basa en el azar de las decisiones que tomamos. La película Croupier de 1998, reflexiona sobre esta azarosidad desde la primera secuencia. Esta película compara a la vida con el funcionamiento de una ruleta de casino, y a sus números con todas las múltiples opciones que podemos tomar a lo largo de nuestra existencia. La bola gira y gira y elige una cifra sin ningún tipo de lógica, como cuando tomamos decisiones, cuyas consecuencias están regidas únicamente por el azar. Película con luces y sombras cuya ambientación de los casinos de la época fue alabada y que lanzó a la fama a Clive Owen, que interpreta a un personaje lleno de contrastes.


Nada más empezar el film, ya se nos presenta la ruleta girando sin detenerse, presentando desde el primer segundo la tesis del azar que desarrollará y, en medio de todo, el protagonista al que el azar lo llevará a tomar decisiones equivocadas. 

   

Un personaje que decide pasar a la acción en la vida antes que mirar cómo se desarrolla el juego como hace un croupier, es el conductor sin nombre de Drive, un personaje al que el azar le lleva a meterse en una peligrosa trama tras tomar una supuesta buena decisión.


Roger Ebert dijo sobre Drive, que era una película en la que conocemos al personaje gracias a sus sombras, rasgo propio e inherente de aquel cine clásico. 


En Drive, el protagonista baja a los infiernos por azar y muestra una moral ambigua y ambivalente que se mueve entre la ternura y la violencia más cruda.

   



 “Esa alfombra daba ambiente a la habitación, ¿no es eso?”
 El Gran Lebowski

Parece raro que El Gran Lebowski esté incluida en el género neo-noir, sobre todo si pensamos en otras películas de los Coen tan representativas del género como Muerte entre las Flores o Fargo. Sin embargo, la historia de El Nota tiene más rasgos propios de este género de los que pensamos. Muchas de las características de El Gran Lebowski evocan directamente a El Sueño Eterno (Howard Hawks, 1946), sobre todo por el paralelismo entre sus personajes, en concreto, El Nota y Philip Marlowe. Ambos representan a esa persona que investiga y que, por azar, se ve en medio en una telaraña de mentiras. 


El Nota, además, trata de vivir una existencia sin sentido, propia del nihilismo, que solo es alterada cuando le roban la alfombra y acaba envuelto en un entuerto. La confusión y desorientación del personaje es otro rasgo del cine negro en el que parece que, ya sea por una mujer o por las circunstancias, el protagonista no es capaz de coger las riendas de la situación. 


El humor que está presente en la película y el color de la fotografía, no son rasgos de las luces y sombras del cine negro pero responden a la intención de sus directores de seguir reinventando el género.

   



 “No me acuerdo de olvidarte”
 Memento

La desorientación del protagonista en el cine negro, se muestra de manera más evidente cuando el personaje tiene un problema de memoria. Los temas sobre la memoria o, la falta de ella, son integrantes también de las características del noir cinema. Memento es la máxima representación de esta falta de recuerdos que desorientan aún más a un personaje que está dentro de una trama criminal que no recuerda cómo empezó.

   

En Memento, el tema de la memoria sirve como línea en donde se articulan otras temáticas como la venganza, la identidad o el tiempo. Estos asuntos también pueden encontrarse en Old Boy de Chan-wook Park.

   

En Old Boy el protagonista está 15 años encerrado por algo que no recuerda. Solo tiene 5 días para saber la verdad. Chan-wook Park y su trilogía sobre la venganza aporta al género neo-noir otro gran título como Simpathy for Lady Vengeance.

   

Con Chan-wook Park acabamos recordando que en cine neo-noir, los títulos más representativos no vienen solo de Estados Unidos como ocurría en el cine negro clásico, sino que en el nuevo género negro hay títulos desde todas partes del planeta como por ejemplo estos de Corea del Sur, y también Nenokkadine de la India, Alois Nebel de la República Checa, Caché de Francia o Nueve Reinas de Argentina.