jueves, 23 de abril de 2015

Cómo aprender cine | Lección 8 | Abstracción y autoría fílmica | El Árbol de la Vida


Seguimos con nuestro modesto tutorial de cómo apreciar el cine en un segundo estrato. Hoy realizamos un viaje fílmico para centramos en la abstracción y en la autoría y personalidad de los directores de cine. Qué mejor film para analizar esto que la gran obra de 2011.



La Gracia a través de la luz. ¿es posible mostrarla, fotografíar lo sobrenatural, captar el alma?. Terrence Malick nos muestra que sí.

El Árbol de la Vida está estructurada en tríptico, origen, vida y muerte, y esa es la sensación que la cinta de Malick consigue dejar en el espectador.

Origen. En los primeros minutos uno se siente como un recién nacido, observando cada detalle y sorprendiéndose en cada momento, todo es nuevo. Conocíamos el cine, su narrativa, su montaje, su puesta en escena, pero esto va más allá de todo eso, en el fondo éramos nonatos hasta este 16 de septiembre.
Esta sensación debe acercarse a lo que debió ser imbuirse bajo la Capilla Sixtina en su inaugaración.

Vida. Conforme avanza el film, despues de ese comienzo impactante y extraño empezamos a familiarizamos con la pantalla, con su sonido, empezamos a interactuar, a conocer, a sentirnos en familia; crecemos en cada minuto y en cada secuencia, formamos parte de un todo y el todo forma parte de nosotros, en definitiva, vivimos.

Muerte. Al final llega la expiración, la muerte se adueña de la pantalla y de la historia, y por lo tanto notamos que algo se acaba, que se cerrará el telón y terminará, pero al mismo tiempo y al igual que se cuenta en el film, abandonaremos las oscuridad, saldremos al exterior, a la luz, al reencuentro con nuestros seres queridos, y les hablaremos, y les abrazaremos, y diremos... he ido a ver El Árbol de la Vida.

Cuando vemos un film y lo analizamos, vemos detalles, fragmentos de personas que están detrás de él. En un trabajo de Eastwood, de Scorsese, de John Williams, de David Mamet o de Storaro notamos los momentos donde el artista ha dejado su sello, su estilo, la forma de entender el arte y el mundo y de trasladárnoslo a nosotros. En El Árbol de la Vida esto no ocurre así, aquí no vemos fragmentos de Malick. El Árbol de la Vida es Malick, la obra se funde con el autor y el autor traspasa el celuloide conviertiendose en su propia obra.
Él arbol de la vida es una película que da pie a sacar conclusiones acerca de que nos habla, podemos apreciar que es un film autobiográfico en su corazón central, podemos debatir sobre su historia, qué temas toca durante el metraje; religión, educación, amor, aceptación, sumisión, miedo, desestructuración, esperanza, fe o como el mismo texto de cabecera nos dice y nos resume, Gracia, gracia divina. Pero en el fondo ¿por qué analizar este film o por qué desgranar qué nos cuenta? Quizás solo debamos conocer y comprender a una persona, a un autor diferente que tiene una forma de ver el cine y el mundo igual de diferente.
El último trabajo de Terrence Malick podrá gustar o disgustar, podrá ser tratada de obra de arte o de mentira, de camino o de rechazo, pero se trate como se trate, El Árbol de la Vida es algo nuevo, único. No estamos ante la trascendencia religiosa de Dreyer o las evocaciones de infancia de Bergman. Estamos ante un conjunto de manos, de copas de árboles, ante la luz más cercana a la divinidad que una pantalla nos pueda mostrar.

APUNTES FÍLMICOS

La luz

Sin duda estamos ante el elemento fundamental del film, no solo por el peso dramático y la importancia simbólica y narrativa que mantiene en el film, sino sobre todo por la forma de ser captada. El film está rodado íntegramente con luz natural, la fotografía corre a cargo de Emmanuel Lubezki, quien repite con Malick después de El Nuevo Mundo. Se ha usado celuloide en vez de digital para así poder satisfacer la gran latitud y profundidad fotográfica que el film necesitaba. El resultado es el mayor acontecimiento visual de la década.

El punto de luz, generalmente el sol, suele ocupar el centro del plano, pero contacta con el ambiente, notamos su presencia, el roce con los cuerpos, con los objetos, va más allá de un simple punto luz, domina el plano, se adueña de él, conviertiendose en el protagonista principal, en el observador del mundo y de lo que ocurre  dentro de él. 
    
Apunte crítico: Luz por Terrence Malick. El Árbol de la Vida. Crítica y análisis.
 
Apunte crítico: Luz por Terrence Malick. El Árbol de la Vida. Crítica y análisis.
 
Apunte crítico: Luz por Terrence Malick. El Árbol de la Vida. Crítica y análisis.
 
Apunte crítico: Luz por Terrence Malick. El Árbol de la Vida. Crítica y análisis.
 
Apunte crítico: Luz por Terrence Malick. El Árbol de la Vida. Crítica y análisis.
 
Apunte crítico: Luz por Terrence Malick. El Árbol de la Vida. Crítica y análisis.
 
Apunte crítico: Luz por Terrence Malick. El Árbol de la Vida. Crítica y análisis.

Las manos

 
Después de la luz, las manos es el elemento más importante del film, las manos son la extensión del alma, la forma de interactuar con el mundo, nos acercan o nos alejan de los demás, nos permiten el contacto con nuestros seres queridos, con la naturaleza y con la divinidad y, también, nos distancian de los mismos y nos pervierten.
 
Mil y una forma de ser captadas, odio, miedo, amor, ambición,  tristeza, vida,
violencia, educación, y un sin fin más de posibilidades para mostrar sentimientos e ideas.
 
Apunte crítico: Luz por Terrence Malick. El Árbol de la Vida. Crítica y análisis.
 
Apunte crítico: Luz por Terrence Malick. El Árbol de la Vida. Crítica y análisis.
 
Apunte crítico: Luz por Terrence Malick. El Árbol de la Vida. Crítica y análisis.
 
Apunte crítico: Luz por Terrence Malick. El Árbol de la Vida. Crítica y análisis.
 
Apunte crítico: Luz por Terrence Malick. El Árbol de la Vida. Crítica y análisis.
 
Apunte crítico: Luz por Terrence Malick. El Árbol de la Vida. Crítica y análisis.
 
Apunte crítico: Luz por Terrence Malick. El Árbol de la Vida. Crítica y análisis.
 
Apunte crítico: Luz por Terrence Malick. El Árbol de la Vida. Crítica y análisis.
 


Destacaremos este concepto, uno que se repite en diferentes escenas, quizás sea el más abstracto y el más difícil y complejo de asimilar, quizás sea el más libre, la Gracia, el destino, la aceptación o la resignación al curso  de los acontecimientos, aceptanlos sin buscar porqués, sea lo que sea, sin duda es uno de los más hermosos.

 
 
las manos en la capilla Sixtina.

La educación

Apreciamos los dos tipos básicos de educación, la permisiva que  protege la espontaniedad de la libertad promoviendo la felicidad directa  y que, al mismo tiempo, nos debilita, nos hace vulnerables e, incluso,  nos corrompe y pervierte. Y La autoritaria, que nos priva de la  capacidad de decisión, lo que nos distancia y recela, pero nos prepara,  instruye y fortalece. Malick parece no dejar clara una postura. A priori parece posicionarse a  favor de la primera y distanciarse de la segunda, retratando a un padre  en ocasiones feroz y salvaje, pero ante la ausencia del mismo, el hijo  se tuerce, sus raíces se debilitan, lo que nos produce una doble  lectura, la necesidad de una conducta autoritaria para una maduración  correcta o la inutilidad de la misma ya que, ante una pequeña ausencia,  todo el trabajo se desmorona dejando al ser desprotegido ante la  ausencia de liderazgo. Una vez más es de suponer que posiblemente no hay  moralina ni conducta instructiva en este film, sino solo vivencias.

Permisiva
 
Autoritaria

Autobiografía

Jack, el protagonista, es una imagen fílmica que nos evoca la presencia espectral de Malick. Waco es su Waco natal, los años 50 son los años de su infancia, el hermano fallecido es su propio hermano también fallecido, su padre científico y su madre irlandesa aparecen perfectamente legibles. Todo lo demás debe deducirse como sus propias experiencias, su educación, sus dudas, sus miedos, su pasado y su presente. Pero la grandeza del film no radica en narrar una simple autobiografía, la grandeza del film ya está mencionada, es fundirse con la obra creando un solo ser, es el autoretrato de un artista capaz de moldear el oleo permitiendole transmitir el corazón de su propio autor.

Waco es la población elegida para ambientar el film, ciudad natal de Terrence Malick.
 
De madre irlandesa, Malick  recurre a Jessica Chastain

Lenguaje

Terrence Malick no necesita palabras para mostrar un sentimiento o una emoción. En El Árbol de la vida las imágenes nos bastan para apreciar y entender lo que gira a nuestro alrededor.

La ausencia.
El adiós.
La marcha.
La pérdida.
El distanciamiento.
 
Los caminos.
 

La despedida.
El viaje.
 
El deseo.
Malick.