viernes, 9 de enero de 2015

Crítica de 'Corazones de Acero' de Brad Pitt


Puntuación: 6

El cine bélico es uno de esos afortunados géneros que puede presumir de tener infinidad de obras maestras. Incluso su subgénero más enfocado a la acción, también puede presumir de algunas obras que nos han dejado muy buen sabor de boca. Ahora Corazones de Acero quiere dejar su huella y creemos lo tiene muy complicado...


Corazones de acero llega a las pantallas con Brad Pitt como reclamo comercial y con David Ayer en los mandos de la dirección para utilizar la figura real del militar Lafayette G. Pool como inspiración libre a la hora de crear a Don Collier, un experto militar estadounidense en dirigir tanques.

Nos situamos casi al final de la contienda más veces llevada al cine, la Segunda Guerra Mundial. El tanque, llamado Fury (título original del film), va tripulado por un grupo liderado por el experto Collier, quien va avanzando y tomando posiciones...

El grupo lo forman personajes algo estereotipados en los rostros de Shia LaBeouf, Jon Bernthal, Michael Peña o incluso Scott Eastwood, hijo del legendario Clint.

El film deja que el espectador se meta en el viaje entre trincheras abandonadas y caminos mugrientos de la mano de Pitt y sus secuaces, recurriendo por el camino al melodrama, el sentimentalismo y el hincapié por recordarnos el horror de una guerra ya muy manida.
Mientras, Ayer intenta recurrir a la épica para darle a su nuevo film ese halo de leyenda que muchas de estas películas han conseguido a lo largo de la historia, pero sinceramente a estas alturas eso no es tarea fácil, y Corazones de Acero no se acerca por citar a alguna, a la calidad de su hermana de nombre 'Corazones de Hierro' de Brian de Palma u otras de sus compañeras de género.



Algunas buenas escenas de acción, muy escasas eso sí, suben la adrenalina necesaria para mantener la película como entretenida, pero poco más se le puede atribuir a una obra que nos deja a su director enfrascado en la nueva gran producción superheroíca del cine. 
Como apunte final a favor del film, decir que nos da la posibilidad de disfrutar de nuevo de Brad Pitt en pantalla, un monumento a veces infravalorado, del cine de nuestro tiempo.