viernes, 15 de agosto de 2014

Crítica Los Mercenarios 3 | Puntuación: Mala


Puntuación: 3.5

Sin duda Los Mercenarios se hunden. Si la saga ya había nacido con una tara de vacuidad y sordidez demasiada acusada, ahora, la acomodación de taquilla a las edades y la poca vistosidad en la filmación de las escenas de acción, hacen que este film carezca de sentido y si algún día tuvo alguno, desde luego lo acaba de perder.

Los Mercenarios nació como una muy buena idea, juntar en un mismo film a las grandes estrellas de la acción. En los tiempos donde el cine de acción y sus héroes fueron el rey, esta unión era totalmente imposible. El cache y el elevado precio de aquellos actores imposibilitaban poder pagar sus salarios y que el film diese beneficios (de hecho a veces con sólo el sueldo de una de estas estrellas, era casi imposible sacar rentabilidad económica) Stallone, Schwarzenegger, Mel Gibson, Bruce Willis o Harrisond Ford, reinaron de forma individual durante una década. Pero el rumor y el deseo de unión siempre estuvieron presentes. Películas como Depredador donde un comando especial se enfrentaban al unísono contra una bestia alienígena, daban idea de que sería si ese comando estuviese formado por los grandes nombres de aquella época. Al final el paso del tiempo y la bajada de caché de esas grandes estrellas, hizo que ese sueño húmedo se hiciese realidad y de este modo nacían Los Mercenarios.


Hasta aquí todo perfecto a excepción de que la saga nunca fue tomada en serio como historia, sino como una simple unión o show individual de cada una de sus estrellas y por supuesto con Stallone como su máximo exponente. De este modo la primera entrega ya fue una pequeña decepción que se reafirmó con su continuación.
El guión de las dos primeras partes siempre careció de interés, sus cualidades fílmicas fueron inexistentes, y la planificación de la acción estuvo pensada más para sus estrellas que para las escenas, ya que un abuso excesivo de los primeros planos hacía quitar intensidad a estos momentos para darle únicamente protagonismo a los actores y a sus chascarrillos de mercadillo. Por suerte, la cabeza pensante de este reunión de colegas, no tuvo miedo a los productores y quiso dejar la violencia como una seña de indentidad de la franquicia.

Ahora para colmo de males, todos los defectos de poseían sus dos primeras entregas, siguen vigentes, y sus pocas virtudes empiezan a desaparecer. La primera virtud era esa señalada violencia que al menos mantenía el tono dramático y adulto como fondo de lucimiento de sus estrellas. Ahora, los productores han querido abrir la saga al máximo público posible, por lo que han tenido que reducir la violencia y dejarnos un film mucho más blando y para todos los públicos.
El segundo acierto era la lista de fichajes que se anunciaba en cada entrega, y esta vez la cosa no sólo apenas le suma sino que encima le resta. Para empezar Church, el personaje interpretado por Bruce Willis ya no está, y para su sustitución se ha decidido recurrir al actor Harrison Ford, el cual sinceramente no pega ni con cola. Ford nunca fue un héroe del cine de acción puro, ya que su presencia en los blockbuster estuvo ligada sobre todo a sus dos personajes claves: Indiana Jones y Han Solo, los cuales no tienen la pureza que sí tiene el John McClaine de Bruce Willis, para este tipo de film bélicos. Otra pérdida imperdonable es la de Chuck Norris, quien su presencia en la segunda parte fue la mejor incorporación que ha tenido la saga hasta ahora, y sus momentos en pantalla los más vinculados al culto y esta vez sí, al espíritu que la obra de Stallone siempre quiso tener. 


El villano está vez deja paso a Mel Gibson por Van Damme, y aunque Mel siempre tuvo más caché que el actor belga, no podemos negar que como villano, el rey de las artes marciales hizo mejor trabajo que nuestro querido Martin Riggs, quien quizás demandaba más estar en el bando de los buenos, que en el de los villanos. 
En detrimento también, señalar que la presencia de gente como Jason Statham, Jet Li o Dolph Lundgren, se reduce a meros secundarios, para dejar paso a un relevo generacional que debe partir de nombres sin historial como Kellan Lutz o Ronda Rousey, que la verdad, a nadie acaban de convencer.
Finalizamos el apartado fichajes con Wesley Snipes y Antonio Banderas. El primero no desentona, pero sólo tiene presencia real en el opening del film. El segundo en cambio si tiene protagonismo, pero un protagonismo absurdo que se encarga de dar humor a un tipo de film que no solo no lo necesita, sino  que incluso debería repudiarlo por ley.

Así que por todo esto citado, Los Mercenarios 3 es la peor entrega de una ya de por sí mala franquicia. Quizás el abrir la cinta al público adolescente y la incorporación de rostros jóvenes o incluso de féminas, aumente su recaudación en taquilla, pero esto no hará que el verdadero público para el que fue creada, no siga deseando que Stallone retome por fin Rambo V, y olvide de una vez por todas este innecesario y absurdo experimento fílmico.