viernes, 8 de agosto de 2014

Crítica doble de Transformers el lado oscuro | Prreliminar a La era de la extinción




Michael Bay vuelve con Optimus Prime y sus Autobots para salvar a la humanidad. ¿Lo lograrán?, y lo que es más importante, ¿logrará Michael Bay salvar la franquicia? a continuación nuestra opinión.

Para abrir boca a la crítica del último film, queremos hacer un repaso a lo que fue la última entrega de la saga, la cual pasamos a criticar de dos puntos de vista: el positivo (si lo hay), y el negativo.

Crítica 1


Año de secuelas. Eso es lo que parece tentar al nuevo Hollywood de hoy, y en general, a varias industrias más. Secuelas, secuelas y más secuelas. Lo cierto es que, a veces, muy pocas veces, suelen ser mejores que las primeras entregas, aunque la tendencia generalizada es ofrecer el mismo producto, con unas pequeñas características nuevas (las mínimas) y explotarlas como una auténtica revolución. No, no estoy hablando del Ipad 2. Bueno, quién sabe.

Transformers 3: El lado oscuro de la Luna llega a nuestras salas y a las de medio mundo, dispuesta a conseguir un taquillazo semejante a sus predecesoras. Y es que parece que la guerra entre Autobots y Decepticons nunca se acaba del todo, lo peor de esta franquicia es la falta de imaginación a la hora de ofrecer un argumento sólido que llegue a asombrar al espectador, que no se base meramente en ofrecer una tía buena, un héroe de pacotilla, unos secundarios con frases oportunas, una amenaza milenaria, una hora de chistes malos y burdos, y otra donde explota hasta el apuntador. Incluso esta tercera entrega que tenemos entre manos es así.


El argumento, esta vez, nos sitúa en pleno año 1969, cuando Neil Armstrong se posaba sobre la Luna, cuya misión secreta era descubrir un misterioso artefacto alienígena, perteneciente a los precursores de los Autobots (y que no es más que un gigantesco robot). Con este detonante, se inicia una serie de catastróficas desdichas donde volverán las explosiones masivas, destrozos del mobiliario urbano a tutiplén, invasión de más engendros mecánicos, y otro rollo aburrido y pueril donde los protas (esta vez, la evolución de Sam es que ha pasado de ser estudiante a currante, ello demuestra que se han comido la cabeza en el guión) tendrán que probar su amor a pesar de caérseles encima edificios enteros, y si, el tío se ha echado nueva novia, llamada Carly. Y es que las ensoñaciones más morbosas y cachondas de Michael Bay, aquí, alcanzan su apogeo más psicótico y belicista.


No sé en qué pensaba Ehren Kruger al escribir el guión, no sé qué pintan John Malkovich y Frances Mc Dormand en todo este desaguisado, no sé qué pinta Steven Spielberg en la producción, no sé por qué a Michael Bay no se le pega algo del buen hacer del director que antes he mencionado, no sé por qué Shia Lebouf llama tanto la atención en los medios cuando es un actor mediocre. Solo sé que Megan Fox se ha convertido en una diosa por llamar Hitler a Bay. Da igual que Spielberg (alias es necesaria la guerra para conseguir la paz) la haya despedido. Creo que tenía razón, y aunque ella no sea santo de mi devoción, su papel en la saga solo aspiraba a las ansias masturbatorias de todo adolescente con granos en la cara y asocial por naturaleza. Y por eso no es de extrañar que hayan elegido a una muñequita sin alma, la modelo Rosie Huntington-Whiteley, que más que tener alguna línea de diálogo, solo sabe poner morritos de botox y lucir palmito de circunstancia. Ni siquiera se salva John Turturro.


Técnicamente lo tiene todo, si, pero en exceso. Explosiones, explosiones y más explosiones. Eso es lo que veremos en cualquier película de este director, y por el que, en mi opinión, cualquier pirotécnico daría su vida por trabajar con este tipo. Es trabajo asegurado, oigan. Los efectos especiales, abrumadores, como de costumbre, a la hora de intercalar a los robots con la imagen real y los horrorosos movimientos de cámara, y luego el efecto 3D, que cada día tiene menos partidarios en las salas (no así en otros formatos). La música…¿existe? Steve Jablonsky se autoplagia nuevamente sin ofrecer más que lo que se le pide.

 En definitiva, estamos ante una maravillosa y fastuosa obra maestra del séptimo arte, entretenida para cualquier mono con tutú, cerebros huecos en busca de una milagrosa neurona o especímenes varios (que los hay). Con incoherencias narrativas a punta pala, personajes desdibujados como Optimus Prime (vaya climax final...bochornoso, amén de otras lindezas), con los humanos que no pintan nada en la función salvo ser carne de cañón, y ese rollo patriótico casposo con el que disfruta el director haciéndose pajas tanto físicas como mentales. Quizás se salven algunos momentos de la segunda hora del film, pero el conjunto de ostias y explosiones llega a aburrir y lo peor, cansar a la platea que demanda algo más de chicha a un producto al que se le podía sacar mucho jugo, un blockbuster veraniego no equivale a dejar el cerebro en stand-by y que nos echen la misma mierda pero más vitaminada. Por cierto, no olviden tomarse Biodramina para los mareos, les vendrá bien para las dos horas y media que se gasta la película en no contar nada. De todas formas, alabo la honestidad de Michael Bay por querer hacer explotar el mundo. ¿Quién no lo desearía?

Pobre Bumblebee...



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Crítica 2

Los Transformer no son un producto originario americano, sus creadores fueron los japoneses de Takara Tomy y no fue hasta el año 1982 cuando la marca Hasbro se hizo con sus derechos.Y a que viene esto preguntarán ustedes, pues simplemente que después de ver los tres capítulos de la saga no puedo dejar de pensar que si los Transformers nunca hubiesen salido de Japón, quizás podían haber sido versionados por Go Nagai por ejemplo, y posiblemente de este modo podríamos haber visto algo de mucha más calidad e imaginación que lo que hemos tenido que sufrir con esta franquicia.


Roland Emmerich ya adaptó otro hito japones como fue Godzilla y ahora su hermano cinematográfico hace lo mismo, estos dos directores son los nombres claves del nuevo cine de acción que nació a finales de los 90, y que sean nombres claves no quiere decir que sean buenos. Ambos están empeñados en destruir el mundo, no saben que para eso ya estamos los humanos, en cambio parecen no darse cuenta que lo único que se están cargando es el cine, pero en fin, si el mismo Steven Spielberg no solo lo permite sino que lo apadrina no seremos nosotros quien nos pongamos mojigatos con este tipo de películas. Eso sí, si tengo que pagarle una tarde de cine palomitera en una sala 3D a cualquier infante o adolescente allegado a mi, preferiría hacerlo con la reciente, sangrienta y no apta Piranha 3D, que con esta producción para todos los públicos. Prefiero permitir el daño emocional, de la sangre y sexo de la primera, que lo que pueda acarrear en los gustos personales la última de Michael Bay


Pero antes de seguir me gustaría aclarar un punto que parece no estoy dejando claro. Y es simplemente que yo no pienso que Transformer 3 sea una mala película, no creo que sus técnicos de sonido hayan hecho un mal trabajo, o el equipo de efectos digitales no sea creativo o incluso su staff de casting o sus guionistas no cumplan eficicientemente con su labor, no, yo de lo que me quejo no es del resultado, sino del modelo, de la base, de la gente que hay más allá, de los que han permitido que hayamos llegado a entender el cine de entretenimiento de este modo. Si hace tres años me hubiesen preguntado si se hace este tipo de película porque es lo que la gente pide, o en cambio, si la gente va a ver este cine porque es lo que les dan, no hubiese sabido responder, pero por suerte después de ver la calidad y los 1000 millones recaudados por el Batman de Nolan la cosa empieza a estar más clara, la calidad, la taquilla y se me apuras el arte, no deben estar reñidos. Una vez hecho este apunte nos centramos en la pregunta clave que uno se hace al salir de una sala de cine, ¿que conclusión saco de esta película?, pues tras mucho reflexionar solo una, Pixar.


Pixar por una simple razón, gracias a ellos nos queda la esperanza de recuperar a la generación perdida, si nuestros políticos han conseguido gracias a la falta de trabajo crear una generación perdida, nuestros grandes magnates consiguieron crear una larga generación perdida cinematográficamente hablando, por suerte creo que nuestros pequeños gracias a Pixar están fecundando una nueva forma de apreciar, entender y comprender el cine. Y si esto es lo único que saco en claro de Transformer 3, es simplemente porque no hay nada más que se pueda rascar. Aun así, como dije antes, no critico negativamente el producto, vayan a verlo, muchos se divertirán que es una de las esencias fundamentales del cine, si hay algo que odiamos en Return es ir de críticos hirientes o gafapasta, estas mismas semanas hemos enarbolado valores en películas como el último X-Men o Sucker Punch, y no hace mucho nos enamoramos de la repudiada Tron Legacy, pero eso sí, no sacrifiquen otras propuestas en caso de una única elección. 


Para finalizar solo mencionar un último apunte, puedo creerme que en el año 69 descubriésemos un elemento misterioso en la cara oculta de la luna, o incluso que mi seat ibiza se convierta en el hermano gracioso de Mazinger Z, pero lo que nunca podré creerme es que Shia LaBeouf después de pillar a Megan Fox, ahora se pille a Rosie Huntington-Whiteley, eso sí es ciencia ficción.




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