martes, 11 de noviembre de 2014

Película más bella 2014 | El Sueño de Ellis de James Gray


Puntuación: 9

Hay gente que nace de pie y gente que nace de rodillas. El cine al igual que el resto de artes, es un patio de recreo injusto donde no suele destacar el más bueno sino que el más ruido hace. Por eso siempre ha habido injusticias y directores ignorados que pasan por su historia como sombras silenciosas hasta que décadas después del final de sus obras, un iluminado con poder consigue sacarlos a la luz.

Pues bien, James Gray pertenece a estos nombres maltratados por público e industria, el cual es uno de los cinco grandes talentos del cine del siglo XXI y al mismo tiempo, un auténtico desconocido para el público general. Y que nadie se lleve a engaño, no estamos hablando de cine iraní, sino de un maestro del género clásico americano.

El Sueño de Elli es su último film, y tras verlo llegamos a una conclusión clara, Gray no es el sucesor de Francis Ford Coppola como siempre se ha rumoreado, es sencillamente lo que Coppola debió ser, de no haber maltratado su carrera con encargos comerciales.
Tras ver la obra al completo de Gray y concretamente su última película, nos damos cuenta que ese espíritu de clasicismo y perfección que veíamos en la trilogía de El Padrino, en las películas del director de Two Lovers no es una casualidad aislada en su filmografía, sino más bien algo habitual que va innato en su ser y en su cine.


La cinta de hoy es un excelente melodrama sobre la inmigración, que rinde tributo a la gente que, en tiempos convulsos, como los primeros años del siglo XX en Nueva York, hacen lo que tienen que hacer para sobrevivir. Una vez más como hicieron Coppola o Scorsese en sus inicios, se rinde homenaje a esas colonias de inmigrantes que llegaron a Nueva York en los primeros años del siglo XX. Pero esta vez, la violencia habitual deja paso a la carga poética que Gray perfeccionó en Two Lovers, sin olvidar claro está a la familia como línea argumental de la historia y al pecado inherente como hilo de narración.
Con una ambientación soberbia y una puesta en escena magistral, la rasgada, ocre y oscura fotografía de clarouscuros habitual del director, vuelven a crear unos ambientes intensos e inolvidables que desgarran el drama en cada uno de sus fotogramas.

Ewa (Marion Cotillard) es una joven recién llegada a Nueva York, a la isla de Ellis, allí donde se amontonan los emigrantes. Su hermana Magda, que viaja con ella, está enferma de tuberculosis y Ewa hace lo que sea para salvarla. Incluso depositar su confianza en Bruno (Joaquin Phoenix), un chulo a su manera. Hasta que aparece Orlando, el mago, el tercero en discordia. De este modo El sueño de Ellis utiliza con descaro los recursos del melodrama, aunque con el gusto añadido por los personajes imprevisibles y salvajes. Lo que en definitiva nos deja ese cine que solemos identificar con los grandes nombres de los setenta. Una obra maestra que pasará desapercibida.

Mención especial al juego de espejos que usa como recurso metafórico o más bien como análogía de esa doble verdad histórica y que sirven como penintencia visual  que denuncia el lado más oscuro del nacimiento de la mayor nación del mundo.