lunes, 12 de mayo de 2014

Crítica Orange is the new black | Segunda temporada


Puntuación: 8.0

Orange is the new black ya no es una promesa, es una confirmación. La serie de los creadores de Weeds emitida por el novedoso canal Netflix caló hondo en los espectadores que se atrevieron a adentrarse en esta cárcel de mujeres, totalmente en las antípodas del famoso penal de Prison Break. El drama, la comedia y la mujer como protagonista, son algunas de las bazas de una de las series más atrevidas de los últimos tiempos. Ahora empieza su segunda temporada.


La serie se estrenaba el pasado 11 de julio y lo hacía de una forma totalmente novedosa al poder elegir ver los episodios que quisiésemos, es decir, que si nos atrevíamos  con la primera temporada al completo de una sola tacada, ahí estaba disponible para nosotros.
Desde su primer capítulo, la historia de Chapman y compañía consigue conectar con el espectador gracias a la perfecta combinación entre drama y comedia que destila la serie (los seguidores de Weeds ya sabrán por donde van los tiros).


Una ficción muy bien perfilada que sabe jugar de manera eficaz con los sentimientos que desprende la realidad de una cárcel de mujeres, o al menos eso parece, ya que realmente nunca he estado en una. Pero viendo los capítulos nos damos cuenta que esto no es La fuga de Alcatraz o la ya citada Prison Break, aquí el realismo es un factor fundamental, pero por suerte siempre tocado desde el difícil punto de la comedia ligera para no dejar de lado las denuncias sobre la difícil situación que miles de mujeres padecen en Estados Unidos.
Orange is the new black está centrada en el personaje de Piper Chapman, aunque por supuesto muy bien acompañada por un gran elenco de secundarios. Pero que nadie se lleve a engaños por lo dicho hasta ahora, Chapman no es un personaje rosa, Chapman es capaz de todo, incluso de mancharse sus manos de sangre si así la ocasión lo requiere.
Por otro lado, la ficción, para no caer en el error ni en la monotonía de centrar todo en la historia entre los muros de una cárcel, nos propone a Larry, pareja de Piper, que fuera de la cárcel nos permite ver cómo transcurre la vida de quienes se quedan esperando al otro lado de la verja.


Como ya hemos dicho, a la pareja citada les acompaña un enorme abanico de subtramas que han sido tan atractivas e importantes como la de su protagonista. La vida de cada presidiaria ha jugado un papel fundamental en el desarrollo de la serie, cada historia tiene algo que aportar en un conjunto soberbio que termina convirtiendo a la propia cárcel en un personaje global formado por retazos de dramas humanos abocados al fracaso, por un sistema que no permite errores.
Como ya ocurría en Prison Break, los flashbacks vuelven a ser la herramienta principal para conocer que hay más allá de la vida de las protagonistas y el porqué de su mártir presente.

Tras un impactante cliffhanger final, Orange is the new black ya tiene segunda temporada en marcha y a punto de comenzar, y por las cifras de audiencia conseguidas hasta la fecha, parece que tenemos historia de Chapman para rato.