lunes, 26 de mayo de 2014

Crítica Luces rojas de Rodrigo Cortés


Puntuación: 6.0

Luces rojas fue la sorpresa de una noche dominada por las elecciones y el triunfo futbolístico del Real Madrid. Sin duda, anoche domingo, una parte del país demostró estar más cerca del imaginario y la fantasía filmica que del imaginario social de nuestro país. Como hemos tenido varias peticiones sobre nuestra opinión del film, os dejamos con esta breve crítica de la obra de Rodrigo Cortés.

Rodrigo Cortés parece acaparar la atención del público y de la prensa especializada en estos últimos dos años, sobre todo gracias al éxito que se fraguó en el boca-oído-internet, esto es, Buried (Enterrado)(2010). El gallego es uno de esos directores de la última generación que han demostrado que el cine español, o de producción española, puede permitirse innovar u ofrecer cosas diferentes en comparación con la avalancha de títulos extranjeros e incluso, obtener una proyección internacional, y de paso, callar algunas bocazas que sólo se limitan a lanzar prejuicios una y otra vez contra el cine patrio. Todo ello le ha propiciado que se le abrieran más puertas en una próxima producción que ya podemos disfrutar (o no) en las salas de proyección. Luces rojas aprovecha lo sembrado para que el director pueda ir más allá en el aspecto técnico (o no) y dotar el relato de unas actuaciones con nombres ilustres de Hollywood que todos reconoceremos (o no).



Cortés debutó de forma excepcional con Concursante(2007) que, si bien era una idea bastante original e impactante visualmente, el guión que también era obra del director fallaba estrepitosamente ya que su mensaje se perdía en las formas, además de adolecer del manido efecto trampa sacado de la chistera cuando no se sabe hacia dónde se va y se quiere abarcar demasiado, como le pasó a Christopher Nolan en El Truco Final (2006) o M. Night Shyamalan con El sexto sentido (1999). El director vuelve a repetir este esquema en Luces Rojas, desaprovechando una oportunidad de oro para dar un paso adelante en su carrera, lo que vislumbra una cosa: que Rodrigo Cortés quizás, sólo quizás, no debería escribir guiones, sino buscar a aquel escritor con el que simpaticen más sus ideas y en base a eso, ofrecer una buena trama, tal es el caso del libreto de Chris Sparling en Buried.



Luces Rojas se esperaba con demasiada expectación, quizás demasiada, convirtiéndose en un bluf pretencioso, entretenido pero completamente desaprovechado. Artificiosa, aparatosa, con un aire de trascendencia que no es más que un vacío abismal, una falsa profundidad de la que también es característica uno de sus referentes más próximos y que genera un cisma entre los cinéfagos, Shyamalan. Con una planificación que deja bastante que desear, demasiado conservadora y repetitiva, Cortés se decanta hasta el infinito por cansinos y circulares movimientos de cámara, generando el efecto que no desea, sumir al espectador en una trama indefinida, desdibujada, sin trazo alguno por contar algo. Sólo algo, y es que Cortésparece que prefiere hacer malabarismos más que otra cosa. De las actuaciones ni hablemos, parece que Robert De Niro,Sigourney Weaver, Cillian Murphy y el resto del reparto están para ofrecer sus caras, cobrar la pasta y poco más. Lástima. Sólo espero que Rodrigo Cortés se replantee todas estas fallas en su próxima película, y que nos vuelva a sorprender como lo hizo con su segundo trabajo, y es que todo no se puede abarcar…