viernes, 2 de mayo de 2014

Crítica Divergente | Shailene Woodley, Theo James, Kate Winslet


Puntuación: 5.2

Nadie puede negar que la literatura adolescente con carácter "adulto" está de moda. La saga Crepúsculo demostró que había público más allá de Harry Potter, y la saga Los juegos del hambre demostró que además de público podía haber un mínimo de inteligencia. Ahora  nos llega Divergente, la cual se mueve en los terrenos de la saga de Jennifer Lawrence y que también cuenta con una muy buena joven futura estrella llamada esta vez Shailene Woodley.



Divergente se ubica en un mundo postapocalíptico tras una guerra que ha devastado todas las ciudades. Para evitar futuros conflictos, el gobierno ha dividido a la población según cinco estamentos básicos basados en la personalidad: Erudición —donde se engloban los ciudadanos de mayor inteligencia—, Verdad —en el que se defiende la justicia—, Cordialidad —principalmente dedicada al cultivo de la tierra—, Osadía —amantes del riesgo y guardias de la ciudad, y, Abnegación —altruistas, generosos y por tanto, encargados del gobierno—. En este último distrito es donde conocemos a Beatrice, nuestra protagonista.
Es por ley que todo joven debe elegir facción al cumplir 18 años, optando por quedarse en su lugar de origen o trasladarse a un nuevo distrito. Eso sí, una vez tomada la decisión nunca podrá volver...



Neil Burger es el encargado de llevar a imágenes el famoso libro juvenil. Con un ojo puesto en Los juegos del hambre y otro en la taquilla, la película no ha corrido la misma suerte de a quien imita, ya que en su semana de estreno en tierras americanas, el público no acompañó como se esperaba.
Alguno de los motivos de este pequeño semifracaso, es que la cinta por ejemplo acusa una falta tremenda de carisma y ritmo, por lo que tristemente, el filme aburre. Además las 2 horas y 20 minutos tampoco ayudan en demasía.
El director eso sí, acierta en el tratamiento visual de determinadas secuencias, como por ejemplo las pruebas mentales que debe pasar Beatrice. Una serie de visiones donde se permite juguetear con los espacios y el onirismo. Pero estos detalles y la presencia de actores de prestigio no impiden que tengamos una sensación de que algo falla. Kate Winslet aparece descolocadísima y muy fuera de su contexto habitual. Ashley Judd lo intenta pero se queda a medias por lo débil de su papel. Pero es Shailene Woodley quien no necesita esta clase de personajes en su carrera, al menos de momento, y quien quizás peor sale parada del experimento.

Al final, Divergente se evidencia demasiado débil, incluso con su reiteración musical hipervitaminada y sus aciertos visuales. La acción tarda demasiado en llegar, y cuando lo hace, es torpe y muy atropellada. Sin brío ninguno y sin gracia. Pero que no cunda el pánico porque hay tiempo para remediar este primer pequeño fiasco. De momento ya se han confirmado las secuelas, esta vez con el alemán Robert Schwentke en la dirección, algo que nos hace tener grandes esperanzas en la mejora de esta nueva saga literariocinamtográfica.