sábado, 17 de mayo de 2014

Crítica de Godzilla 2014 | Aaron Taylor-Johnson, Bryan Cranston, Elizabeth Olsen


Puntuación: 7.2

Hace un tiempo publicamos un artículo donde creábamos la etiqueta de Blockbuster de autor. En el hablamos sobre ese cine palomitero de taquilla que llevaba la calidad y el sello identificativo como bandera. Pues bien, hoy nos llega otro título al que poder poner esa etiqueta.


El Kaiju siempre ha sido una forma de mostrar los miedos de nuestra sociedad. Un enemigo que intenta asolar y destruir la estabilidad social y económica ha sido representado de diferentes formas a lo largo de la historia. La sociedad occidental ha adoptado esta analogía oriental para adaptarla a sus problemas y a sus inquietudes. Ahora nos llega una nueva versión del Kaiju eiga de nombre Godzilla.


Con 160 millones de dólares de presupuesto y con Gareth Edwards en la dirección, este nuevo Godzilla está más cerca de la seriedad, la solemnidad y la oscuridad de obras como El Caballero Oscuro o Skyfall, que de megalomanías como Los Vengadores.
En 2010 su director mostraba al mundo el pequeño film independiente llamado Monsters, en él ya se veían pinceladas de cuál era la visión del mundo de este joven director. Con Godzilla esa mirada intimista da paso a la monumentalidad, ya no solo por su monstruo asesino, sino por la ambición del propio proyecto.

El primer paso de Edwards es apostar por la dialéctica entre planos y de lo que estos pueden sugerir en vez de mostrar. Shyamalan ya dio muestras del poder de lo incógnito en su película Señales, y al igual que este, el director de Godzilla da muestra del conocimiento de la historia del cine, de la fuerza de la imagen, y de la sutileza de esta. Por eso notamos en sus fotogramas a gente como Steven Spielberg o Jacques Tourner, directores muy recurrentes para este tipo de obras y sin los cuales las cosas no serían iguales. Detalles como la niebla, la sombra, las huella o el sonido, dejan palpar la inquietud, el misterio y la magia que siempre supieron mostrar estos genios.


Por desgracia la novatada se tiene que pagar, y enfrentarse ante un proyecto de estas dimensiones gobernado por cientos de productores, inversores y ejecutivos, hace que un recién llegado al mundo de Hollywood, deba ceder muchos aspectos a los caprichos de quienes montan este espectáculo. De ahí que notemos un guión que solo trasciende en algunos momentos puntuales, quizás los únicos que le interesaban, no al director, sino a quienes entienden de los gustos del público. Aún así, Edwards consigue dar importancia a los personajes y a sus problemas existenciales, por lo que el show no es sólo un escenario para mover el grandioso títere de Godzilla.

De este modo Godzilla destaca en algunos aspectos y flojea en alguno que otro, pero en líneas generales pensamos que estamos ante un film palomitero con estilo, con sello y con madurez suficiente para convertirse en una de las películas de acción más importantes del año.