viernes, 9 de mayo de 2014

Cómo aprender cine | Lección 4 | Aprendiendo a leer la crítica | John Carter


Aprendiendo a leer la crítica

Hoy haremos un ejercicio de crítica doble donde poder apreciar los dos puntos de vista opuestos de un mismo producto. John Carter que se emite hoy, es el film ideal para poder hacer este ejercicio de punto de vista, el cual nos hará ver un poco más allá de lo habitual, es decir, rasgar la corteza del celuloide para ver su interior, pero de formas muy diferentes.


Dos críticas opuestas nos hacen ver la subjetividad que va implicita en cada una de las críticas de la red, pero además nos harán ver diferentes formas de apreciar un poco más que se esconde bajo los secretos de una obra fílmica. Este ejercicio hará que aprendamos a como enfocar una obra para no quedarnos en el estereotipo y poder sacarle los valores ocultos. Muchas veces la cuestión no es que un film sea malo, sino que nosotros no somos capaces de llegar a él.

  • LA POSITIVA o EMPÁTICA

100 años han tenido que pasar, para poder disfrutar en pantalla grande y de una manera convincente de las aventuras de John Carter, a lo largo de este periodo hemos visto la esencia del personaje y de su mitología en otra serie de adaptaciones o de grandes producciones, pero ahora nos llega el original, el genuino héroe marciano nacido de la mano e imaginación de Edgar Rice Burroughs.

El autor de Tarzán y de las famosa serie marciana de Barsoom, puede ser considerado como uno de los padres fundadores de la ciencia ficción fantástica actual. La creación, recreación y exhibición de su Marte o de su Barsoom como así le llaman los nativos, es uno de los puntos de inflexión para la creación de mundos, razas, faunas y leyendas, en definitiva, para la creación de mundos o universos fantásticos capaces de crear su propia mitología.

Gracias a la obra de Burroughs, podemos disfrutar de la obra de Robert E. Howard, el padre creador de Conan y Kull, por ejemplo, en Almuric, su protagonista Esaú Cairn vemos que es casi un clon de John Carter, el protagonista de la novela Una princesa de Marte, que sirve de referencia a este primer John Carter.
Esto mismo se lo podemos achacar a Michael Moorcock, el famoso autor tuvo sus inicios en un fanzine dedicado a proseguir el estilo Burroughs y en cual escribió su propio ciclo de aventuras marcianas.
Por supuesto la influencia la obra de Burroughs no solo queda patente en los mundos creados por autores como los antes citados, sino también en infinidad de héroes que beben del modelo de John Carter, los ejemplos más claros y que además han conseguido un peso mayor en la historia que el propio Carter, son Flash Gordon y Buck Rogers, una vez nombrados estos dos personajes no nos queda más remedio que seguir extendiendo la red de influencia para llegar a la mítica saga Star Wars, posiblemente el producto de entretenimiento que más debe agradecer la existencia de la serie marciana de Burroughs. Incluso hace nada tuvimos la oportunidad de disfrutar de Avatar, sobre la que el propio James Cameron nunca quiso negar la fuerte inspiración que la obra de Burroughs había tenido en ella.

El retorno del Jedi vs John Carter






Pues bien ahora llega el momento de que el original, el héroe elegido, vuelva a viajar a nuestro tiempo, es hora de que John Carter abandone Barsoom para realizar un viaje de regreso hasta la tierra, para que visite a todos sus descendientes y herederos, a toda esa tribu de amantes de la fantasía y lo imposible, que llevan o llevamos 100 años esperándolo.

GESTANDO JOHN CARTER

Una vez visionada con totalidad la película de John Carter nos viene una extraña sensación de recuerdo, los que hemos leído algún volumen de la serie marciana, notamos que parte de la esencia original de la obra se encuentra presente en el film, pero al mismo tiempo notamos que John Carter nos recuerda a otras obras cinematográficas del fantástico, sobre todo como ya hemos nombrado a la famosa primera trilogía de George Lucas, y aquí se produce el efecto curioso, ya que en su día esta saga recordaba al original de Burroughs, pero con el paso de los años ha cogido tal fuerza narrativa y visual, que ahora la propia obra original recurre a su clon en vez de a si mismo para recrearse en imágenes, esto no determina que la adaptación actual de John Carter sea mejor o peor, lo que nos dice es que sin John Carter no existiría el Star Wars que conocemos, pero curiosamente sin este Star Wars tampoco existiría el John Carter de hoy, con lo cual son obras que simplemente se retroalimentan y complementan para hacerse mejores.


Que la productora sea Disney también influye en que la película recuerde a obras con un caracter más juvenil, ya que la obra original desataba una violencia y carnalidad que la famosa productora de Mickey ha decido eliminar, nada me hubiese gustado más que poder contemplar un John Carter realizado por John Millius (Conan el Barbaro), en sus años de ebullición, Sin duda la propuesta hubiese sido otra, no digo mejor o peor, pero si más cercano al salvajismo que a veces despierta la saga marciana literaria. Pero Disney sabe que esto no son finales de los 70 ni comienzos de los 80, estamos en otra época y el cine ha cambiado mucho, en la mayoría de ocasiones a peor, pero hay un género donde el cine ha mejorado y  conseguido algunos de los mejores trabajos del siglo XXI,  como alguno ya estará adivinando nos referimos al género estrella actual, a la animación digital y en concreto a su compañía estrella, Pixar. Por lo tanto blanco y en botella, si Disney es dueña de Pixar (aunque a veces parece al revés), porque no aprovechar a sus máximos talentos en un film de estas cualidades, y así han hecho.

Centauros del desierto vs John carter




Andrew Stanton es el director y máximo responsable de Wall-E y con esto ya esta todo dicho, a este nombre hemos de sumar el de varios técnicos y diseñadores de la propia Pixar y el de su compositor estrella, Michael Giacchino, por lo tanto el resultado no puede ser malo y es lo que vamos a ver.

Antes de nada comentar que la película nace con un pequeño impedimento, la novela “Una princesa en Marte” no ha aguantado el paso del tiempo como otro tipo de novelas clásicas, por ejemplo las de Ridder Haggar o posteriores como las de Robert E. Howard o Michael Moorcock, pero aún así Stanton ha querido permanecer fiel a la obra sabiendo que se la jugaba, desde 1911 hasta hoy ha llovido mucho y aquellos tiempos y héroes no son los nuestros, pero desde mi punto de vista, Stanton ha salido triunfador.
Una vez asimilado y superado este hecho, el film es capaz de sumergirte dentro de su propuesta de principio a fin, realizando un recorrido muy fiel por el original universo de Barsoom, y al mismo tiempo lanzando homenajes y referencias constantes al cine de género, desde homenajes al western, al cine de piratas, a la propia Star Wars o Avatar, personalmente me quedo con un momento que me recordó a Centauros del Desierto, la obra cumbre de John Ford y que se muestra en las imágenes de ambos lados.

Es definitiva, es difícil ponerle pegas a una historia que cumple con creces y que tira lazos y subtramas que te hacen pensar y vincularte a la historia, como sucede con el personaje de la rechazada Sola o su parentesco, estos detalles ayudas a tener la sensación que no estamos ante un simple divertimento típico de verano, sino ante una obra que pretende tomarse en serio a si misma y a sus futuras continuaciones.
Aunque siempre hay que tener presente que no estamos ante una obra compleja ni que busque sorprender en aspectos más profundos, buscar dobles lecturas en una obra tan fiel a la original es difícil, la película respeta la estructura argumental de la novela, la cual estaba influida por retazos del único conflicto librado en suelo norteamericano, la Guerra Civil, por lo tanto quizás en su día era fácil vincular  la disputa de razas marcianas al equivalente de Norte y Sur en Estados Unidos,  con unos indios representados por los marcianos verdes de cuatro brazos, hoy en día esto queda lejos, y además no es lo que se pretende,  John Carter se queda como un gran espectáculo bien realizado, un film que sufrirá iras como Avatar sufrió en su día, pero que el tiempo le otorgará su lugar, como ya empieza a ocurrir con la obra de James Cameron.

FIN




  • LA NEGATIVA o SOBERBIA

John Carter es reclamado y obligado a luchar en la Guerra de Secesión norteamericana, sin embargo, tras escaparse y esconderse en una cueva, será transportado a otro mundo. Un mundo también en guerra y a punto de la extinción, el planeta Marte…

Hace unos meses el conocido cineasta Brad Bird, reputado por sus obras de animación, daba el salto a largometraje con personas reales de una forma más que notable en Mision Imposible: Protocolo Fantasma, y ahora otro de su misma quinta, Andrew Stanton, conocido por ser la cabeza visible de proyectos como Buscando a Nemo y Wall-e, ambas obras maestras de Pixar, es quién da ese pequeño (y gran) salto, nuevamente con Disney detrás. La major lleva desde hace un año o más dándonos detalles y diversos trailers donde exponían su nuevo blockbuster de fantasía con un presupuesto multimillonario (250 millones de dólares que me pregunto dónde han ido a parar) y, ¿qué es lo que nos llega ahora? Un producto infumable que es previsible desde el minuto cinco. Ni más ni menos. Tras verla ayer en su estreno, un servidor no entiende cómo esta película ha llegado a ser lo que es ahora, un castañazo de proporciones cósmicas e interdimensionales. Pero vayamos por partes…


Basado en la obra original del escritor Edgar Rice Burroughs (del cual hemos realizado una reseña), Andrew Stanton parece que ha dejado el piloto automático tras las cámaras o que el proyecto le ha sobrepasado por falta de planificación, pero no solo en lo que a dirección se refiere, sino en el resto de apartados. El guión, sabiendo el universo exquisito que tiene entre manos, no engancha en ningún momento, desarrollándose desde sus primeros compases por el chiste fácil y gratuito pero sin ninguna gracia e intentando que una trama que en su origen es más adulta acabe siendo un espectáculo bochornoso e infantil, tanto en trasfondo como en sus diálogos, más propios de un Teletubbie pasado de rosca. A ello ayuda un montaje desastroso que no sabemos si viene dado por exigencias del guión pero que nos mete demasiado rápido en los acontecimientos sin que el espectador llegue a asumir lo que está viendo, ni dónde ubicarse ni qué es lo que realmente pasa, de hecho, que el protagonista parezca el héroe a los diez minutos no es nada extraño dada la velocidad de las secuencias.



Otro espectáculo nefasto es el diseño artístico: trajes, armaduras, criaturas y un largo etcétera demuestran una falta de imaginación bastante desasosegante, por no hablar de que la película parece un remedo y una mezcla bastante desfasada en todos los sentidos a Avatar (2009), Dune (1984), o incluso, Las Crónicas de Riddick (2004), entre otras del mismo estilo. Los efectos especiales tampoco ayudan a meternos en ese mundo lejano y fantástico, cantan a kilómetros y dejan entrever dejadez en la producción, me sorprende esto último ya que Disney ha hecho grandes avances en la última década con la saga de Piratas del Caribe, o sin ir más lejos, la infravalorada Tron Legacy (2010). El tema de actores se limita a marionetas metidas en una superproducción y poco más, el prota cara-palo Taylor Kistch no sabe ni dónde está, su carisma es nulo y tan sólo se limita a mostrar los músculos sacados en gimnasio, Lynn Collins es la amada de turno y chica florero que desde que conoce al prota sólo sabe decir frases con segundas y calentar el taparrabos del primero durante todo el metraje, el resto del reparto es anecdótico, Ciarán Hinds lo volvemos a ver nuevamente (estuvo en La mujer de negro y Ghostrider 2, ambas en cartelera aún) y su papel es una broma de mal gusto, Dominc West es supuestamente el malo malísimo pero es el más irritable y prescindible del reparto, ya no hablemos de James Purefoy o Mark Strong, desaprovechadísimos…

En definitiva, muy mal dirigida y peor aún, fatalmente editada, sin mencionar que un genio como Michael Giacchino tampoco ha aportado gran cosa musicalmente hablando. Un producto que dará pie a un inmenso merchandising pero cuya franquicia no parece que vaya quedar en el recuerdo, de hecho, es una pena que unos libros con tanto que dar se hayan mal metido en un  film que no le llega ni a la suela de los zapatos a la obra en la que se basa. Si piensan acudir al cine y ven esta película por casualidad, espero que lo hagan en buena compañía, probablemente sea más llevadero como fue en mi caso. Si no, pueden echarse una cabezada e inventarse la película en sueños, seguramente sea mejor que lo proyectado en pantalla. Increíble cómo la gente salía disparada de la sala nada más proyectarse los títulos de crédito del final…

FIN