martes, 29 de abril de 2014

Crítica Los tres mosqueteros de Paul W.S. Anderson | Cine de hoy en televisión


Puntuación: 3.5

Adaptación libre del clásico de Alejandro Dumas que hoy se estrena en La Sexta. A continuación, nuestra crítica.

Supongo que todos conocemos a los tres mosqueteros (Porthos, Aramis, Athos), su grandilocuente lema usado hasta la saciedad, el maloso del cardenal Richelieu, al pesado de D’ Artagnan, y por supuesto, a la misteriosa Milady. Prácticamente podríamos decir que los personajes de la obra literaria de Alejandro Dumas ya forman parte del subconsciente colectivo como si hablásemos de arquetipos junguianos. No obstante, el problema que esto conlleva es que nunca tengamos interés por la fuente original, que ha dado pie a multitud de adaptaciones de todo tipo, incluso desvirtuándola. Y es así como nos llega a nuestros días, desvirtuada, desfigurada, irreconocible. La película que tenemos entre manos es un producto que puede llegar a ser rentable, pero tan olvidable como una resaca cualquiera, y una muestra palpable de nuestra sociedad y el público que abarrota las salas de cine, es decir, cuanto menos nos hagan pensar, cuantas más explosiones y cuantos más saltimbanquis a cámara lenta nos ofrezcan, muchísimo mejor. Y si tiene efectos especiales, 3D, barcos voladores y el tupé insufrible de Orlando Bloom, podemos decir que estamos ante la maravilla definitiva de este arte que es hacer cine.

La productora Constantin Films y el director Paul W. S. Anderson saben mucho de eso, perpetrar engendros surgidos de una mente enfermiza con ansias de sacar pasta ofreciendo bazofia de la mala y con gusanos, ni siquiera pienso hablar del argumento de este pastiche kitsch que ya he borrado de mi prodigiosa memoria selectiva, de hecho, os recomiendo huir de esta hecatombe alucinógena que lo único que tiene como principal reclamo es lo expuesto anteriormente, y una serie de actores reconocidos, como puede ser un desaprovechadísimo Christoph Waltz, el tupé de Orlando Bloom (él no), o la enchufada actriz y novia del director, Milla Jovovich, que sólo sabe poner caras y hacer las mismas coreografías y posturas que lleva haciendo en la saga Resident Evil, por cierto, películas que también desfiguran por completo la fuente original, y con el mismo director si cabe. Debe ser algo de serie para este hombre, destruir mitos como si se tratase de un nihilista cualquiera. Nietzsche debe estar removiéndose de placer en su tumba.

En conclusión, nada se salva, sólo los valores de producción y el tema de decorados, vestuario y maquillaje pueden tener un pase, y es una lástima pensar el dinero que se tira a la basura en este tipo de películas, condenadas al ostracismo desde que se observa el trailer, y más pena me da que Paul W.S. Anderson haya tirado su carrera por la ventana tras aquella notable cinta de horror en el espacio que muchos recordaremos, Horizonte final (1997). Sólo recomendaría el visionado de Los tres mosqueteros para gente con pocas luces, o que le encante derrochar el dinero. O ambos casos en uno. Que los hay. Todo es una jodida depresión en este potaje sin sentido. Como las resacas de los domingos. Vaya desastre.