jueves, 3 de abril de 2014

Crítica ´'Need for Speed' | Aaron Paul e Imogen Poots


Puntuación: 4.5

A veces me pregunto porqué cuando un productor sin sentido tiene ganas de dinero fácil, una franquicia quiere prostituirse o a un grupo de artistas le da igual todo por un poco de dinero, nosotros, el público, debemos pagar el pato. Pues bien, personalmente ya nos hemos cansado de ser víctimas de la avaricia de otros.

Cierto que no estamos ante la peor película del mundo, y cierto que la "seriedad" (que no dramatismo) con la que se ha tratado el personaje, le otorgan un minivalor a una cinta que desborda monotonía, simpleza dramática y minutos por doquier (más de dos horas para una historia de 15 min.)
Scott Waugh "dirige" a Aaron Paul, el actor que creció de forma brutal según avanzaban las temporadas de la espléndida ‘Breaking Bad‘ (Varios, 2008-2013), para que de vida en ‘Need for Speed’ a Tobey Marshall, un hombre con un don para la conducción que es condenado por un crimen que no ha cometido y cuyo único objetivo al salir de la cárcel será vengarse del auténtico culpable.



Esta historia mil veces contadas busca originalidad al convertirse en una carrera continua a partir de determinado momento (Y así aprovechar el mombre de Need for speed). Apoyándose en la saga A todo gas, la cinta busca espejo e ideas en la floja franquicia (aunque mil veces más divertida) de Vin Diesel. El interesante Aaron Paul opta por el minimalismo en los diálogos y por la opulencia en las miradas y sinceramente el experimento no acaba de convencer. Más estimable, aunque sea insuficiente para insuflar a la película del vigor necesario, es la puesta en escena de Scott Waugh, la cual puede presumir de dos factores simplones pero difícil de ver en este último y absurdo cine de acción que se viene rodando en los últimos años. Estos son: la sobriedad en la construccion de las escenas de acción; y el carácter adulto mediante el que se perciben las leyes físicas de la naturaleza (aún con alguna exageración), es decir que aquí no saltas de un coche en marcha para atrapar a tu chica volando cuál ave fénix, para luego caer como si no hubiese pasado nada. Para eso ya están los Tiny toons.
En Need for speed todo parece un poco más serio y la sensación de que alguien puede morir, ayuda a ganar dramatismo en los citados momentos de acción (que en este tipo de cine son muchos).

Pero por desgracia ya no podemos destacar nada más, a excepción quizás de algún momento de Michael Keaton y de algún planito de Imogen Poots.
Por eso, como estamos cansados de pagar el pato, no vamos a extendernos más en este tipo de críticas, ni a volver a ser benévolos en nuestras Puntuaciones.