sábado, 9 de noviembre de 2013

Crítica de El juego de Ender | Películas buenas de cartelera


La obra de Orson Scott Card...

Hoy llega a nuestras pantalla una nueva saga fílmica basada esta vez en la famosa obra literaria de Orson Scott Card conocida como El juego de Ender. Si al término 'saga' le añadimos el de 'galáctica' y el de Harrison Ford, lo único que nos puede venir a la mente son fajos de billetes a raudales. Pero en cambio no ha sido así, la película fue estrenada la semana pasada en las salas de USA y aunque alcanzó el número 1 de la listas, sus cifras generales fueron más bien discretas.
¿Pero esto es malo preguntó yo? Pues viendo el resultado general del film no, ya que El juego de Ender sorprenderá a más de uno.


  • Puntuación: 6.2



Hay veces que los trailers ofrecidos por Hollywood son para guillotinar a la pervertida mente encargada de su montaje y metraje. En unos casos por contarnos el film de principio a fin como ocurrió con el primer tráiler de la nueva cutre versión de Robocop, en otros como en el caso de hoy por querer hacernos ver algo que estaba en la mente de los productores pero no en la del director.

Por lo visto en su promoción, los creadores de esta nueva franquicia querían un producto fácil, juvenil y sensiblero, en cambio Gavin Hood y el propio Scott Card han querido dejar un interesante relato de ciencia ficción que acompañará en el recuerdo de 2013 a películas como Oblivion, ya que el film protagonizado por Harrison Ford y Asa Butterfield se destapa como una de las cintas de ciencia ficción más maduras y sólidas de los últimos años, un proyecto cuidado y mimado en extremo que tiene la virtud de apostar más por el estudio de personajes y sus conflictos (sí ya sé que está chorrada la usamos siempre) que por el ruido y la furia digital de la postproducción.

Crítica de EL JUEGO DE ENDER. Gavin Hood. 2013


Hay que decir que el film partía con la ventaja de contar con una base sólida de diálogos pausados y llenos de interés dramático creados por el autor original. Durante años, los que fuimos lectores de esta magna obra soñamos con poder ver una versión en pantalla grande que nos hiciera disfrutar visualmente de aquello que sólo podíamos imaginar. Por desgracia la complejidad técnica parecía imposible para los arcaicos años 90.
Pero la técnica ha avanzado y ya es posible plasmar todo lo que Scott Card imaginó para su universo. El problema ahora ya no estaba en la técnica sino en el enfoque, todos sabemos que los 80 y primeros años de los 90 fueron un jardín de rosas para los amantes de la sci-fi de calidad, en cambio los nuevos tiempos nos hacían presagiar lo peor en cada minuto de la adaptación. Pero tranquilos, ya que Gavin Hood consigue mostrar toda la tensión medida al milímetro, aquella mirada sobre el tránsito a la adolescencia y la perspectiva cruel y polémica que acompañaba a la obra (niños soldado) en el libreto original.

Crítica de EL JUEGO DE ENDER. Gavin Hood. 2013


El libreto de Hood y Scott Card, al igual que en el libro, exploran los vértices de esta cuestión desde una óptica netamente sentimental y humanista, sin discursos baratos y moralizantes. Por muy dotados que estén los infantes de la historia para asimilar y manejar tácticas militares, en el fondo nunca dejan de ser lo que son, tiernos aprendices de la vida que están expuestos más que nadie al rechazo, la frustración, el odio, la envidia y por supuesto el miedo.
En algunos aspectos podemos decir que estamos ante un film bélico o más bien de aprendizaje militar, es decir ante un Sargento de Hierro o una Chaqueta metálica tecnofuturista y suavizada donde los estúpidos y anabolizados varones dejan paso a los inteligentes y sagazes infantes, cuyo obetivo es al igual que en el resto de films bélicos, aniquilar al enemigo, aunque aquí por suerte tengamos un giro final.

Crítica de EL JUEGO DE ENDER. Gavin Hood. 2013

A parte de sus matices o denuncias bélicas y como ya hemos comentado, la película propone una reflexión acerca de la infancia actual, la cual pasa el mayor tiempo de su aprendizaje frente a un mundo virtual formado por pantallas de diferente tamaño, ajenos de este modo a las sensaciones que ofrece el mundo real (los partidos de descampados han sido sustituidos por la edición anual de Fifa).
De este modo y como predijo Scott Card, lo real ha dado paso a lo virtual y en eso insiste un film que ni siquiera en su último tramo entregado a una megalómana batalla final, deja de dirigir el foco hacia el infierno interior de sus protagonistas. En definitiva, estamos ante un juego mucho más adulto de lo que presagiamos.

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