sábado, 2 de noviembre de 2013

Crítica The Bling Ring | Sofía Coppola


Críticas by Cinematte

A día de hoy, el paradigma de amor/odio que despierta Sofia Coppola me produce confusión. A borbotones. Su cine es vacuo, pero no porque lo encuentre inconscientemente, sino porque habla del vacío. Lo que ya no se sabe es si lo hace como auténtica denuncia o lo que de verdad intenta esta señorita es engrandecer dicha cultura. La de las cabezas huecas.


  • Puntuación: 5.7
Salvo excepciones como Las vírgenes suicidas (1999), Lost in Translation (2003) y la incomprendida Somewhere (2010), tenemos una cara b en su filmografía que nos da visos de que no le importa lo más mínimo el mensaje de sus películas si tenemos en claro que es la niña mimada del star system hollywoodiense y que fue aquella niña odiosa en El padrino III, gracias a su querido padre.

Samuel Beckett escribía allá por los años cuarenta Esperando a Godot, una de las mayores aportaciones al teatro del absurdo. En dicha obra, englobada en un subgénero donde suele faltar la acción aparentemente, dos vagabundos (Vladimir y Estragon) se encuentran junto a un árbol y ambos están esperando a un tal Godot, del que nunca se sabe ni se llega a saber. Ambos empiezan a entablar un diálogo, hasta que nos damos cuenta del sin sentido del meollo, llegando a lo bizarro, la repetición continuada donde uno cree que va a pasar algo y no es así, y finalmente nos topamos con su epílogo sin que el personaje que da nombre a la obra teatral aparezca ni una sola vez. Esta repetición de absurdos con cotas altamente tragicómicas, al final dan consigo a una crítica social: el símbolo del tedio en la vida moderna, el vacío que genera las esperanzas en una idea, en algo que nunca llega. Una temática que se engloba dentro de la corriente existencialista. De ahí que dichos personajes, en vez de causar la acción, nunca hagan nada por ello.

Crítica de THE BLING RING. Sofia Coppola. 2013


Bien, pues Sofia Coppola parece que intenta amoldarse a esta corriente del absurdo pero sin gracia y mucho menos imaginación. En su film podemos observar cómo una serie de personajes planos, imberbes, jovenzuelos de la alta sociedad de Los Angeles, atontados por los lujos, el consumismo, las nuevas tecnologías, las redes sociales y demás parafernalia corporativa se pegan la vida padre entre fiesta y fiesta mientras son objeto de una cleptomanía imparable con el afán de imitar a sus ídolos. El nuevo American Dream.
El caso es que la hora y media de metraje, a través de la intensa repetición de situaciones que dura esto, logra su fin: el tedio de una vida carente de significado. Lo que ya me es imposible afirmar si se hace conscientemente o si la directora alaba este tipo de vida como ya hiciera en María Antonieta (2006) y en diversos tics que se pueden vislumbrar en sus demás films. Lejos queda de sátiras de este año como Dolor y Dinero de Michael Bay o Spring Breakers de Harmony Korine, ambas producciones más solventes y con pie a la reflexión.

Crítica de THE BLING RING. Sofia Coppola. 2013


No obstante, a pesar del aburrimiento supino que produce el film, es interesante ver cómo la directora marca la tendencia de una juventud y de la sociedad en general, una en la que poco importa el valor humano, los gestos, miradas y los detalles, una en la que sólo importan los objetos y las apariencias. Escenas donde los personajes montan sus fiestas delante de una webcam haciendo el estúpido o que en una discoteca estén todos chateando por sus smartphones y en vez de hablar físicamente levanten tan sólo la cabeza para hacerse una foto que va directa al Facebook, es algo que podemos observar en nuestra rutina diaria, a nuestro alrededor, da igual el entorno porque la esencia es la que hay.

Un reflejo de que lo social parece expandirse a través de una pequeña pantalla virtual en vez de ser algo físico. El hedonismo, la falta de valores, la destrucción de todo aquello que nos hace humanos se deja caer durante toda la película sin debates sesudos ni pensamientos en off, tan sólo en una sucesión de escenas que dan lugar a la ambigüedad por parte de su directora, y volviendo al principio, cerrando el círculo como Beckett, nunca se sabrá si esta señorita endiosa o si se arrodilla ante una denuncia de un estilo de vida que no nos lleva a evolucionar en ningún aspecto, sólo a cosificarnos. Vean la película y saquen conclusiones.

Análisis escrito por Gwynplaine Thor

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