martes, 1 de abril de 2014

Crítica de Drive | Ryan Gosling y Nicolas Winding-Refn hoy en La Sexta


Puntuación: 8.7

Drive de Nicolas Winding Refn, fue ganadora de la Palma de Oro en Cannes a mejor director, ahora por fin se estrena en televisión. Os recordamos su crítica.


Todo buen aficionado al cine comienza cada nuevo año con esperanzas de encontrar propuestas cinematográficas que le apasionen. Los primeros meses son los más agradables, la cercanía de los Oscars hace que hasta abril se vean bastantes propuestas interesantes, una vez pasado esta fecha la cosa se pone más complicada, pero aún así, poco a poco y mes a mes vamos encontrando esos títulos que como los de principio de año, nos atrapan y nos recuerdan a los grandes clásicos de nuestros mitos fílmicos, a veces vemos un poquito Hitchcock, de Ford, de Coppola, Malick o cualquier otro director de renombre que se encuentre entre nuestros favoritos.

Pues bien, de repente llega un día que uno se sienta delante de un film y se queda con la boca abierta, no solo por la calidad de la cinta que acaba de ver, si no principalmente porque acaba de ver algo diferente que no llega a identificar o emparentar, y esto es lo que ocurre con la película Drive de Nicolas Winding Refn. Pero encima la cosa no queda aquí,  la sorpresa continua cuando uno piensa que lo que ha visto le debe recordar a los trabajos anteriores de este mismo director, pero tampoco, solamente la fígura del antihéroe a través de personajes trágicos subyugados a la pulsión violenta de su carácter que los retrata y condena, es la única cosa en común que encontramos en las obras de este director danés.

Fuera de este único aspecto común, cada puesta en escena es totalmente opuesta a la anterior y completamente diferente a la siguiente, es un conjunto de bruscas pinceladas que nos recuerda a todo y a nada, el cine de  Nicolas Winding Refn es pura fuerza visual y un conjunto de lo mejor de cada época, con la inexplicable virtud de que el acabado final de cada una de sus obras sólo le pertenece a él.




Si David Fincher, Thomas Anderson o Clint Eastwood han conseguido domar y poseer un estilo propio a base de tranquilidad y años de experiencia,  Nicolas Winding Refn lo ha conseguido a base de salvajismo, silencio y poco más de una década.
Y esto resume la película de hoy. Drive es un poco de lo mejor de todo, un poco de los 70, de los 80, de Walter Hill, de Steve McQueen, de Marion Cobretti, del Polar francés, de Delon, de Valhalla Rising, del western, de Leone y un sin fin más de nombres y momentos. Pero con la enorme virtud que el director consigue una historia, una escenografía, un estilo y un resultado propio, una cinta diferente a las demás que ya es mucho decir y convierten este film en uno de los 5 grandes films del año.

Me gustaría comentar, ya que lo he leído en algún sitio, que la película no esta falta de ritmo en su parte central, la película ha recibido la Palma de Oro en Cannes a la mejor dirección y eso es simplemente porque es perfecta en cada uno de sus apartados y en cada una de sus partes, Con lo que por el bien del buen cine, me gustaría decir que si una persona no llega a empatizar con alguna de sus partes o aspectos, no arremeta directamente contra ella, sino que lo haga directamente contra él  o contra su falta de capacidad para apreciar un estilo de cine diferente. Solo así podremos conseguir que dejen de rodarse 15 Transformers al año y un solo Drive.

Finalizamos diciendo que un escorpión estampado en la chaqueta del protagonista es la esencia de Drive, en un momento del film y como ya lo hiciese Welles en Mr. Arkadin, el protagonista de Driver nos cuenta "la fábula del escorpión", la cual nos rebela que el carácter es un rasgo que no se puede cambiar, que nos retrata y nos condena, siendo este el que domina el destino de este urbano escorpión.
Un escorpión que abandona la orilla del río para trasladarse a Los Ángeles para sobrevivir apaciblemente en un mundo de clubes, neón, coches, diners y violencia. Hasta que una rana se vuelva a cruzar en su camino.