viernes, 17 de mayo de 2013

Crítica Marea letal de John Stockwell | 2012



Hay películas que por diversas circunstancias no consiguen encontrar un hueco en la tan abultada parrilla de los cines y terminan siendo estrenadas directamente en los videoclub. Ese era el camino que le esperaba a Marea Letal hasta que por sorpresa va a ser estrenada este fin de semana en nuestras salas.


Para empezar decir que nadie se lleve a engaños, Marea letal no es el típico film de terror marino, sangre, flotadores, contrapicados de pies y manos sumergidas, y tetas, bueno tetas las de Halle Berry que no están nada mal. Marea letal es un film más documental y realista, está mucho más cerca del primer Tiburón que de Piraña 3D. Cierto que este film no va a pasar a la historia y más estrenándose con tan poca promoción, pero debemos decir que el film es de lo mejorcito que se ha realizado desde Tiburón, por supuesto queda muy lejos de la obra de Spielberg, pero se muestra más contenida y compacta que el millar de tonterías sobre bestias acuáticas que se han visto en las últimas tres décadas. 

La magia del cine es que permite simular la realidad de un modo verosimil y único. Es lo que se manifiesta en ‘Marea Letal’, el film nos permite disfrutar de la naturaleza y fauna marina en todo su esplendor gracias al trabajo en la dirección de John Stockwell, creador de la serie de televisión ‘La Caza de Bin Laden’, entre otras. 



"Sarah y Scott son un matrimonio que se dedica al estudio de los tiburones blancos. Tienen dos hijos gemelos de 5 años. En una de sus expediciones Sarah está a punto de ser devorada por un tiburón. Scott que podría haber disparado al animal se niega a hacerlo. Sarah se salva de milagro pero decide separarse de Scott. Medio año después y ante la precariedad económica en la que vive, acepta la oferta de un multimillonario sexagenario (Brady) y su hijo Nate para llevarlos a ver a los tiburones blancos. Pero el tiempo les hace pasar calamidades en el medio del océano". 

A nivel dramática no nos encontramos ante nada a destacar, la historia de amor, rencores y miedos que llevan en paralelo la pareja principal formada por Harry Berry y Olivier Martinez y el padre y el hijo que les contratan no es más que una simple excusa para poner en imagen la soledad e inmensidad del mar con sus terribles criaturas. Normalmente cuando este tipo de films gozan de calidad, los depredadores suelen ser una metáfora de los miedos de sus protagonistas, en este caso en cambio, los miedos de los protagonistas son como hemos dicho una excusa para la puesta en escena, la cual es lo mejor del film. Una sala oscura y una gran pantalla son el lugar perfecto para disfrutar de Marea Letal, ya que cuando la película se adentra en territorio enemigo es cuando destapa lo mejor que contiene. El sonido de las olas, del viento, el rugir del mar, su soledad, su color, los cielos nublos y tormentosos, y las bestias (tiburones) que los habitan, están rodados de una manera magistral, cada incursión o inmersión en el océano eleva la tensión y cada yarda que el bote se adentra en el mar nos lleva con ella. 



La pericia documentalista de su director consigue que sintamos que todo es real, cada plano o encuadre muestra una naturaleza soberbia, única y maravillosa. Claro el ejemplo en el que se refleja como un tiburón lograr meter entre sus dientes a un león marino, ya que no es algo fácil. de rodar y filmar en medio del océano. Dominar el clima no es sencillo, por lo que complicar la estancia de los navegantes a costa de la lluvia o las nubes usando el tiempo de modo tan continuo, coherente y verosímil también ayuda a engrandecer este film. Mención especial para los actores secundarios, es decir los tiburones. 

En definitiva, un film que no pasará a la historia pero que nos atrapará en ocasiones gracias a su buena y gran ambientación.



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